¿La creatina es mala para los riñones? Mitos, evidencia y análisis
Contenidos del artículo
  1. Te dijeron que la creatina quema los riñones
  2. De dónde sale el mito: creatina contra creatinina
  3. Qué mide realmente la creatinina y por qué no basta con ella
  4. Lo que dicen las revisiones sobre la seguridad renal
  5. Cuánto es seguro según las guías, sin convertirlo en receta
  6. Cuándo sí hay que tener cuidado
  7. Qué análisis pedir si tienes dudas
  8. Qué preguntarle a tu médico antes de empezar
  9. Qué hacer en San Miguel si entrenas y tienes dudas

Te dijeron que la creatina quema los riñones

Un compañero del gimnasio te muestra un análisis de sangre. La creatinina salió un poco sobre el rango y te pregunta si ya dejaste la creatina. Antes de responder conviene separar dos cosas que se parecen en el nombre y que no son lo mismo. La creatina es el suplemento que tomas para entrenar. La creatinina es un desecho que aparece en la sangre y que los riñones filtran. Confundirlas es el origen de casi todo el miedo que circula sobre este tema.

Este artículo revisa qué dicen hoy las fuentes sobre la seguridad renal de la creatina en personas sanas, dónde sí hay que tener cuidado y qué análisis conviene pedir si tienes dudas. No reemplaza a tu médico. Si tienes una enfermedad renal diagnosticada, o si un análisis salió alterado, la conversación correcta es con un profesional y no con un texto como este.

De dónde sale el mito: creatina contra creatinina

El mito tiene una lógica simple. Te hacen un examen, aparece la palabra creatinina con un número alto y alguien recuerda que tomas creatina. Se hace la conexión rápida y, sin revisar nada más, se concluye que el suplemento daña los riñones. La historia suena convincente porque el nombre se parece y porque el número cambió después de empezar a suplementar.

La creatina se almacena sobre todo en el músculo. Una parte de ella se convierte de forma natural en creatinina, que pasa a la sangre y se elimina por la orina. Ese proceso ocurre con o sin suplemento. Cuando tomas más creatina, el músculo se satura y hay más material disponible para transformarse en creatinina, así que el número del examen puede subir. Ese aumento es un efecto metabólico y no una señal de que el filtro esté dañado.

De dónde sale el mito: creatina contra creatinina

Qué mide realmente la creatinina y por qué no basta con ella

La creatinina sirve como marcador indirecto de la función renal porque, en condiciones normales, sale de la sangre a un ritmo bastante estable. Con ese valor se calcula la tasa de filtración glomerular estimada, abreviada eVFG, mediante fórmulas que combinan la creatinina, la edad y el sexo. Esa cifra es la que de verdad interesa para saber si un riñón filtra bien.

El problema es que la creatinina sola no distingue entre un riñón sano con más creatinina por el suplemento y un riñón enfermo. Por eso un médico que quiere confirmar un diagnóstico suele mirar también la eVFG, la cistatina C y la relación entre albúmina y creatinina en la orina. Si solo miras el número de creatinina sin ese contexto, puedes sacar conclusiones equivocadas en las dos direcciones: alarmarte sin motivo o pasar por alto un problema real.

Lo que dicen las revisiones sobre la seguridad renal

La referencia más citada es el position stand de la International Society of Sports Nutrition de 2017. Concluye que la creatina monohidratada es segura y eficaz en el ejercicio y que, en personas sanas, los estudios con seguimiento de hasta cinco años no encontraron efectos adversos renales, hepáticos ni cardiovasculares a las dosis revisadas. Puedes leer el resumen en el position stand de la International Society of Sports Nutrition.

Un resumen de evidencia publicado por Preevid, la biblioteca del Servicio Murciano de Salud, ordena las fuentes más recientes. El informe científico de AESAN de 2024 no encuentra evidencia de que la creatina dañe la función renal en la población general, pero recomienda no usarla si ya existe enfermedad renal previa. El mismo resumen menciona un metaanálisis de 2025 con 685 ensayos clínicos y registros de eventos adversos, que no halló más efectos secundarios que con placebo. Lee el resumen completo en el resumen de evidencia de Preevid sobre seguridad de la creatina.

FuenteAñoConclusión sobre riñónLímite
Position stand ISSN2017Sin efectos renales en personas sanas a las dosis revisadasEstudios sobre todo en adultos sanos
AESAN (vía Preevid)2024Sin evidencia de daño en la población generalRecomienda evitarla con enfermedad renal previa
Metaanálisis citado por Preevid2025Sin más efectos adversos que placeboDepende de la calidad de los ensayos incluidos
MedlinePlusRevisión de 2024Puede empeorar una enfermedad renal existenteAdvierte sobre dosis altas sin control

Lo que ninguna de estas fuentes afirma es que la seguridad esté probada en todas las edades y condiciones. La mayoría de la evidencia viene de adultos sanos, y el efecto a largo plazo en personas con patologías asociadas sigue siendo un área abierta.

Cuánto es seguro según las guías, sin convertirlo en receta

Las guías no dan una dosis personal, pero sí publican límites de referencia que conviene conocer. Según el resumen de AESAN que recoge Preevid, hasta 3 gramos al día de creatina se consideran seguros en adultos. El position stand de la ISSN menciona hasta 30 gramos al día durante cinco años en personas sanas, en los estudios que revisó. MedlinePlus habla de 4 a 5 gramos al día durante 18 meses y de hasta 10 gramos al día durante cinco años. Son cifras distintas porque cada fuente revisa estudios diferentes y aplica criterios de prudencia distintos.

FuenteCifra citadaContexto
AESAN (vía Preevid)Hasta 3 g al díaAdultos, como referencia de seguridad
MedlinePlus4 a 5 g al día por 18 meses, hasta 10 g al día por 5 añosAdultos
Position stand ISSN 2017Hasta 30 g al día por 5 añosPersonas sanas en los estudios revisados

Estas cifras son límites de seguridad y no una indicación. Si quieres saber qué cantidad tiene sentido en tu caso, la conversación con un médico o un nutricionista deportivo vale más que cualquier tabla. MedlinePlus advierte además que la seguridad en menores de 18 años está menos estudiada, y que la supervisión médica pesa más en esa edad.

Para entender qué forma de creatina compras, revisa nuestra guía de tipos de creatina. Y si lo que buscas es la forma de tomarla, la guía de cuánto y cuándo tomarla explica el uso habitual sin salirse de los límites que citan las fuentes.

Cuánto es seguro según las guías, sin convertirlo en receta

Cuándo sí hay que tener cuidado

Hay situaciones en las que la creatina no es una decisión que tomes solo. La primera es la enfermedad renal ya diagnosticada. Las fuentes coinciden en que no conviene usarla en ese caso sin indicación médica, porque el riñón ya trabaja con menos margen.

La segunda es el uso combinado con antiinflamatorios como el ibuprofeno o el diclofenaco. Son fármacos que afectan el filtrado renal y que muchas personas toman sin receta para los dolores del entrenamiento. Tomarlos con frecuencia junto con creatina, sobre todo si hay deshidratación, es la combinación que más preocupa a los médicos. Lo mismo vale para una sudoración intensa sin reposición de líquidos en un día de calor, algo que en Santiago se nota más en verano.

La tercera es la hipertensión o la diabetes con daño renal, el embarazo, la lactancia y la menor de edad. En esas situaciones no hay suficiente evidencia para dar una recomendación general, y lo que corresponde es el criterio de un médico y no una búsqueda en internet.

Si tomas antiinflamatorios con frecuencia y también creatina, consulta con tu médico antes de seguir y menciona ambas cosas.

Qué análisis pedir si tienes dudas

Si te preocupa tu función renal, el análisis de sangre habitual incluye la creatinina, a partir de la cual se calcula la eVFG. Según IntegraMédica, un laboratorio chileno que publica una guía sobre el tema, los valores de referencia de creatinina en adultos rondan los 0,7 a 1,3 mg/dL en hombres y los 0,6 a 1,1 mg/dL en mujeres. Esos rangos cambian entre laboratorios y según la edad, así que la comparación correcta es contra el rango impreso en tu propio informe. Puedes revisar la guía en valores de referencia de creatinina en IntegraMédica.

Dos detalles prácticos cambian el resultado. El mismo laboratorio sugiere evitar el ejercicio intenso entre 24 y 48 horas antes del examen, porque el entrenamiento eleva la creatinina de forma temporal. Y si tomas creatina, díselo a quien pide el examen, porque el valor puede subir sin que haya daño. El médico puede pedir además cistatina C o un examen de orina con relación albúmina/creatinina para tener una imagen más completa.

Qué preguntarle a tu médico antes de empezar

Si vas a consultar, llega con preguntas concretas. Así la consulta rinde más y sale una respuesta útil en vez de un sí o un no. Estas son las que más sirven:

  • ¿Tengo algún factor de riesgo renal, como hipertensión, diabetes o antecedentes familiares?
  • ¿Tomo algún medicamento que afecte los riñones, como antiinflamatorios de uso frecuente?
  • ¿Qué valores de creatinina y de eVFG tengo, y cómo se comparan con mi edad y mi sexo?
  • ¿Conviene un examen de orina con relación albúmina/creatinina antes de empezar?
  • Si el análisis cambia durante el uso, ¿qué hago y cada cuánto lo repito?

Una respuesta honesta puede ser que todo está bien y que basta con controles periódicos. También puede ser que no convenga tomarla. Cualquiera de las dos es mejor que decidir a partir de un título llamativo o de un comentario en el vestuario.

Qué hacer en San Miguel si entrenas y tienes dudas

En Odilón Fit Gym, en San Miguel, la suplementación forma parte de la conversación sobre el plan de entrenamiento, pero no reemplazamos la evaluación de un médico. Si tienes antecedentes renales, hipertensión o tomas antiinflamatorios con frecuencia, lo correcto es llevar ese informe antes de empezar con cualquier suplemento y contárnoslo en la primera evaluación.

Lo que sí puedes hacer tú es escribir tu historial y tu lista de medicamentos, pedir el análisis y guardar los resultados para compararlos en el tiempo. Un valor aislado dice poco. Una serie de valores del mismo laboratorio dice bastante más, y es lo que un médico necesita para decidir con criterio.

La creatina no es lo mismo que la creatinina, y esa confusión explica buena parte del miedo sobre los riñones. Las revisiones más citadas no encuentran daño renal en adultos sanos a las dosis estudiadas, pero también advierten que la evidencia de largo plazo es menor en poblaciones con patologías asociadas, en menores y en embarazadas.

Si entrenas y tomas creatina, el criterio práctico es sencillo: sabe qué miden los análisis, no decidas por un número aislado y consulta antes si tienes enfermedad renal, hipertensión, diabetes o usas antiinflamatorios con frecuencia. Lleva tu historial y tus medicamentos a la consulta.

Si tu análisis salió alterado, no lo interpretes solo a partir de la creatina. Pídele a tu médico la eVFG y, si corresponde, los otros marcadores. Esa es la conversación que cambia la decisión, y es la que este artículo quiere dejar preparada.